El fotógrafo Dean Karr venía de colaborar con Tool en «Undertow» cuando recibió el llamado de Pantera para trabajar en la portada de su nuevo disco. La banda, movida por el deseo de transmitir su permanencia en la vereda del metal, quería algo extremo que representara su postura frente a la situación en la que se encontraban, convertidos sin querer en un fenómeno comercial en pleno apogeo.

Una de las propuestas de Karr les llamó la atención de inmediato: un ano siendo penetrado por un taladro. Se trataba de la más fuerte de las imágenes que el fotógrafo les mostró y, por lo mismo, sintonizaba a la perfección con el sentir del grupo. Inolvidable, para bien y para mal, la impactante foto era toda una inspiración para su autor, quien antes de cederla a Pantera la mandó a esculpir.

Pese a que el sello EastWest, propiedad de Warner, finalmente se rehusó a publicar el disco con esa portada, la banda contrató a Karr para realizar la cubierta que se fue a la imprenta. Era otro taladro entrando en un cuerpo humano, pero esta vez la zona perforada era un cráneo. La idea era relativamente similar: proyectaba la agresividad que Pantera deseaba conservar a toda costa.